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NUESTRO COLEGIO
Ante las necesidades de crecimiento del antiguo Colegio de los Padres Franceses de Alameda, surge el proyecto de crear el Colegio Manquehue y encuentra en el Padre Carlos a un infatigable animador y gestor, lleno de ideas y de proyectos. Funda el Colegio de los SS.CC. de Manquehue y forma con su mano enérgica pero cariñosa, a decenas de generaciones.
La intensidad de su apostolado con los jóvenes y las exigencias de su trabajo educativo y pastoral lo llevaron a renovar fuerzas en la vida contemplativa. Añoraba la cercanía a Dios en la oración, la soledad y el trabajo. El año 1968 ingresa como monje en el Monasterio Camaldulense de Frascati (Italia); ahí cumple con estrictez y rigor la regla de San Benito "Ora et Labora". La oración insistente y continua, el trabajo agrícola duro, la celda estrecha y fría, la vida sacrificada del monje, hacen vivir al Padre Carlos uno de los momentos más sublimes de su vida en que la cercanía a Dios era casi palpable. Sin embargo, después de permanecer cuatro años como monje, se le desencadena una seria enfermedad que le impide continuar.
Vuelve a Chile, en 1973 y se hace cargo de la Escuela Agrícula de Doñihue, de la Sociedad San Vicente de Paul.
Ahí se consagró a los jóvenes campesinos entregándoles una adecuada capacitación
Nació el 27 de febrero de 1917 en la ciudad de Santiago, del matrimonio formado por don Carlos Schneider Von Dawans y la Sra. María Hernández de Schneider.
Se educó en el Colegio de los Padres Franceses, donde destacó desde pequeño por una intensa vida deportiva y su interés por lo científico. Terminó sus estudios con brillantes calificaciones que le auguraban un promisorio futuro profesional. Sin embargo, el llamado al sacerdocio era cada día más fuerte.
Ingresa al Seminario y es ordenado sacerdote en 1943. Durante muchos años fue profesor de su mismo Colegio; su destacada labor y notorias cualidades lo llevan a ocupar en él importantes cargos directivos.
En la madurez de su obra se incorpora al grupo fundador del Colegio Apoquindo; ahí, con su generosa entrega, con su palabra precisa y el consejo claro, ayuda a delinear la espiritualidad de este Colegio que es su última gran obra. Viviendo en Doñihue viajaba semanalmente para atender a sus numerosos discípulos y apoyar con su presencia, su palabra y su consejo esta labor fundacional. Quiso que los lemas fueran las frases evangélicas "Esto Vir" y "Lux Mundi", los que junto con ser un mandato de vida cristiana, para la espiritualidad del Colegio Apoquindo, reflejan con precisión lo que fue su personalidad y carisma: un modelo de hombre, de cristiano y de patriota.
El 10 de abril de 1988, falleció a los 71 años de edad junto al cariño de su familia, del Colegio Apoquindo, de la Escuela Agrícola Quimávida de Doñihue y de sus amistades, en la tanquilidad de quien siempre se abandonó en las manos de Dios.